Qué le dirías a tu yo de niña

Qué le dirías a tu yo de niña
Ivanna Zúñiga Húguez
Un día sabrás que en esos abrazos se vive algo sagrado, algo que el tiempo no puede repetir.
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Disfruta el momento, porque los momentos no se repiten… no dejes que la felicidad se te escape como agua entre los dedos. Aprende a mirar despacio, a guardar en el corazón las risas simples, los días sin prisa, la luz que entra por la ventana como si siempre fuera a quedarse.

Canta, baila, ríete sin medida; no te sientas menos por demostrar que aún eres niña. Tu alegría no es exceso, es la verdad y la libertad del momento. Sé tú misma. No te acomplejes por pensar diferente ni por actuar a tu manera; no permitas que el ruido ajeno apague la luz que llevas dentro. Esa luz es tuya y está hecha de todo lo que eres, incluso de aquello que aún no entiendes.

Abraza a tus abuelos, abraza a tus papás, abraza a esas personas que te aman. Hazlo fuerte y sin pensar demasiado. Un día sabrás que en esos abrazos se vive algo sagrado, algo que el tiempo no puede repetir.

Recuerda que no todo es una competencia. Puedes disfrutar sin compararte, puedes aprender sin sobresalir, puedes tomar nuevas experiencias sin la presión de ser la mejor. A veces, lo más valioso es simplemente sentir.

Confía en ti. Confía en las personas que te aman. Déjate querer, déjate abrazar, déjate ser. No construyas muros donde solo hace falta abrir los brazos.

Sueña alto, sueña en grande. La inocencia, la ilusión y la alegría de la niñez son un lenguaje que, con el tiempo, se va olvidando, así que vívelas con intensidad, sin miedo a parecer ingenua.

Interésate por lo que te gusta. No maquilles tu mente para pensar como otros quieren que pienses. Déjate ser, pero sobre todo, déjate sentir. Abraza cada peluche, cada muñeca, cada pequeño mundo que inventas.

No huyas de lo que verdaderamente te hace feliz. No le debes explicaciones a nadie sobre el porqué de tu alegría ni sobre la forma en que sientes. Lo que es auténtico no necesita justificarse. Y nunca arrojes al río tu personalidad. Puedes ser especial, sin duda, y eso no te hace rara ni menos. Te hace única, te hace tú.

Agradécele a tus papás, a tus abuelos, a tus tíos, a quienes te cuidan y te acompañan, por darte una infancia llena de historias, de cuidado y de amor. Aunque no siempre lo veas, están construyendo en ti un refugio al que siempre podrás volver.

Y no lo olvides nunca: el simple hecho de que existas es suficiente para ser feliz. No tienes que demostrar nada para merecerlo. Ya eres suficiente, desde el principio.

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IG: @ivannazhuguez