Daisy Chain Fields: el poder de cantar juntas

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Daisy Chain Fields: el poder de cantar juntas
Alexa Weissenberg
Los boletos se agotaron en menos de 30 minutos y reunió a 45 mil personas. ¿Por qué? Aquí te lo cuento.
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El pasado 29 de agosto se celebró la primera edición de uno de los festivales más esperados del año: Daisy Chain Fields, realizado en Great Park, en Irvine, California, y organizado por la multipremiada estrella pop Olivia Rodrigo.

A pesar de haber anunciado y lanzado su nuevo álbum, you seem pretty sad for a girl so in love, casi a la par del evento, el festival tuvo una enorme relevancia: los boletos se agotaron en menos de 30 minutos y reunió a 45 mil personas. ¿Por qué? Aquí te lo cuento.

Lo primero que debemos señalar es el fantástico cartel que reunió. Incluyó a artistas reconocidas como Chappell Roan, Mitski y Doechii, así como a agrupaciones icónicas como Bikini Kill y Garbage, además de la legendaria Stevie Nicks. Lo más impactante es que todas las presentaciones estuvieron protagonizadas exclusivamente por mujeres.

Todo el concepto y el mensaje del festival son extremadamente poderosos. Daisy Chain Fields habla de cómo la música puede crear un movimiento de progreso y cambio social. El nombre representa la fortaleza y lo salvaje de las margaritas, mientras que la “cadena” simboliza que juntas siempre seremos más fuertes que un solo eslabón.

El festival se convirtió en un espacio de creatividad, conocimiento, acción, emoción y fuerza. No sólo empoderó a las mujeres: las artistas participaron sin remuneración, con el propósito de que todo lo recaudado fuera destinado a fundaciones que apoyan a mujeres y niñas.

La idea de este proyecto nació a partir de Lilith Fair, un festival creado en los años noventa por Sarah McLachlan. Al igual que Daisy Chain Fields, reunió exclusivamente a mujeres y donó parte de sus ganancias a fundaciones. Lilith Fair superó las expectativas de quienes aseguraban que dos mujeres no podían encabezar un festival exitoso.

Cuando Olivia planteó la idea de crear Daisy Chain Fields, su primera llamada fue para Sarah, quien aceptó de inmediato. Es impactante ver cómo dos generaciones se unen por un propósito común y demuestran que la unión para alcanzar una meta siempre nos lleva más lejos.

El lunes 24 de agosto, pocos días antes del evento, Olivia lanzó inesperadamente “Serena Joy”, una canción que comparte el objetivo del festival. En ella expone el problema de la hipocresía y la complicidad social —muchas veces proveniente de las propias mujeres— frente a sistemas opresivos del patriarcado.

La canción se basa en la protagonista de The Handmaid’s Tale, quien ayuda a crear un régimen dominado por hombres al asumir, erróneamente, que su estatus la eximirá de la pérdida de libertad que experimentan las demás mujeres. Olivia hace referencia a esto en frases como: “Si cierras los ojos, no tienes la culpa” o “Si les pasó a ellas, puede pasarte a ti”.

Durante el festival se interpretaron esa y muchas otras canciones, tanto inéditas como las conocidas y amadas de siempre. Karen O, una de las invitadas especiales, no pudo formar parte del evento, pero Olivia sorprendió al público con un dueto junto a Alanis Morissette para interpretar “Ironic”. Por su parte, Stevie Nicks y Olivia cantaron “Landslide”; al final, Nicks dedicó un mensaje muy especial de apoyo a la joven cantante.

Varias marcas formaron parte del evento, entre ellas Taco Bell, Brooks, LEGO, Depop y Etsy. Cada una tuvo su propia dinámica y espacio: desde pequeñas cabinas de fotos y la presentación del nuevo Baja Blast de Olivia, hasta la más reciente colección de LEGO con la cantante, productos especiales elaborados por mujeres y mantas para quienes quisieran disfrutar del festival sobre el pasto.

Al final, Olivia anunció que se habían recaudado 10 millones de dólares. Y, como si no fuera suficiente, invitó al escenario a Melinda French Gates, quien anunció que duplicaría la cifra hasta llegar a 20 millones de dólares. El 100 por ciento sería donado a las fundaciones ya establecidas. Finalmente, Olivia se despidió con la promesa de que “nos veríamos el próximo año”.

Todas estas acciones y el éxito del evento demuestran cómo, a sus 23 años, Olivia Rodrigo ha usado su influencia para algo más que impulsar su carrera o su beneficio personal: ha decidido afrontar problemáticas reales que otras figuras influyentes aún temen abordar.